Isabel Núñez: Era un conflicto muy complejo y había que escucharles a ellos para entender todos esos matices.


Isabel Núñez, escritora comprometida que no puede faltar en esta recolección de archivos. Se convierte aquí en una activa observadora del conflicto de los Balcanes, realizando un valioso trabajo de síntesis del mismo. Para ello no sólo combina su propia experiencia adquirida mediante sus viajes a los Balcanes, con la lectura y la escucha de las letras y las voces de sus escritores, a los que ya conoce literariamente y ahora también personalmente, a través de las entrevistas que irá realizando a muchos de ellos.

Por eso, os pongo esta entrevista que Roge Blasco le realizó en febrero de 2004 para Eitb.com, con ocasión de la publicación de un libro suyo, que me estoy leyendo, y que profundiza de una forma única en el tema de la guerra de los Balcanes.
Aquí comienza (os pongo el audio de la entrevista y la transcripción de la misma) :

Vamos a conocer la realidad de cómo, de porqué se produjo el enfrentamiento y de porqué se desmembró la antigua Yugoslavia. Esto es lo que ha venido a investigar la escritora Isabel Núñez y el resumen de todo ello se encuentra en el libro: ‘Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes’. Un libro que ha sido de largo proceso, 5 años de viajes de ida y vuelta de Barcelona pues a diferentes ciudades de la antigua Yugoslavia. Ha estado nuestra invitada, Isabel Núñez, en ciudades como Sarajevo, la capital de Bosnia; Zagreb, la de Croacia; en Liubliana, la capital de Eslovenia; ó Belgrado, la capital de Serbia.

ROGE BLASCO: Le damos la bienvenida a Isabel Núñez. Muy buenas noches, Isabel.

ISABEL NUÑEZ: Buenas Noches.

RB: Bueno. Eres escritora y durante un tiempo también has sido traductora del francés y el inglés al castellano. Has tenido oportunidad también de traducir libros de Patricia Highsmith ó por ejemplo Andy Warhol.

IN: Sí.

RB: ¡Fíjate! Eres profesora de posgrado de traducción literaria en la Universidad Pompeu Fabra.

IN: Sí

RB: Sí, y también tienes novelas, y este libro que es un ensayo, en realidad recoges el testimonio de cantidad de escritores. ¿Por qué te has centrado en los escritores, sobre todo?

IN: Bueno, la verdad es que sí. Empecé primero porque era mi terreno, porque siempre me he basado en la literatura como fuente de conocimiento, en vez de como otros que leen, digamos, ensayo ó periodismo ó lo que sea. Yo siempre he preferido, en todo caso, el ensayo literario, la literatura, y pensé en hablar con los escritores porque era el terreno que yo conocía. Pero luego, una vez allí me di cuenta de que… ellos mismos me lo decían… que era muy importante, porque el papel de los escritores en esta guerra, desde nuestro punto de vista, es sorprendente. La mayoría de actores importantes de esta guerra como: Radovan Karadzic ó como Franjo Tudjman, ó como la misma mujer de Milosevic ó el propio Milosevic, eran intelectuales ó eran escritores. Es decir, que la implicación de los intelectuales ahí fue muy grande y por eso, pues no ha estado mal haber recogido el testimonio de los escritores, y luego, pues yo, lo que hacía era leer sus textos y a partir de ahí entablar las entrevistas.

RB: Así que estos escritores no han sido meros observadores, sino actores principales.

IN: Sí, sí. Claro, no concretamente todos los que yo he entrevistado, porque la mayoría eran antiguerra, excepto sobre todo uno, que era muy importante su implicación, que era Toholj, Miroslav Toholj, que fue Ministro de Información en la República Srpska, que era la república serbia de Bosnia y era el editor de Karadzic y era el único que sabía, vamos sabía su paradero cuando estaba fugado, no ahora, ahora ya está detenido y empezado el proceso. Era además defensor del Comité por la verdad de Karadzic, ó sea, era alguien muy implicado en la guerra.

RB: Sí y menos esta excepción, todos los demás, dices que, han sido escritores intelectuales antiguerra. ¿Cómo eran vistos estos intelectuales y cuál era el compromiso en plena guerra?

IN: Bueno, la verdad es que la mayoría de ellos no lucharon. Sí que hay una escritora que fue al frente a la que también entrevisto. Pero la mayoría intentaron, de una manera u otra, no luchar. Estaban en contra de esa guerra y en contra de la desmembración de Yugoslavia. Claro, respecto a las causas, hay muchas, y luego iremos viendo, de las causas que yo he ido recogiendo como causas posibles de ese conflicto, pero en fin, que la mayoría de ellos, pues eso, eran gente que estaban en contra de lo que ocurrió.

RB: Se comienza ese libro, en la introducción, con la siguiente frase: ‘En la década de 1990 tuvo lugar el conflicto conocido como la guerra de los Balcanes, la única guerra europea de la segunda mitad del siglo XX'. Luego continúas haciéndote las siguientes preguntas: ¿Se trataba sólo de una guerra por el poder y el territorio? ¿Era el nacionalismo la verdadera causa?... Éstas eras algunas de las preguntas que te hacías.

IN: Sí.

RB: Y claro, cuando antes de partir para allí, para la zona de los Balcanes, quisiste partir de cero, sin ningún tipo de prejuicio.

IN: Sí, yo quise… Porque a mí me parecía que lo que se explicaba en la prensa no podía corresponder a la realidad. Yo no creía lo que estaba leyendo en los periódicos, y entonces no quise ahondar. De hecho, un corresponsal de los Balcanes de la televisión catalana, me dio un montón de libros, que yo decidí no leer, sólo me leí las novelas y las poesías y los cuentos que escribían ellos. Para hablar con ellos les iba citando a unos y a otros, de manera que el libro está montado de una forma. Eso también fue una ventaja, se convirtió en una ventaja, aunque fuese un Handicap de entrada. Es decir, como yo no sabía nada ... ¿Qué les iba a preguntar?, así que les iba preguntando con las respuestas de otros. Les decía: dice Svetlana Slapsak que todo el mundo podía ver que a finales de los 80 venía esta guerra. Entonces me decían, pues no estoy de acuerdo, pues sí, y así les hice discutir unos a otros y se montó un poco esa discusión animada que hay en el libro. Por otro lado, quise ir partiendo de cero, porque veía que los prejuicios de los periodistas no ayudaban a esclarecer el asunto, y de hecho lo he visto luego. Creo que normalmente la gente va allí, los corresponsales, y ven lo que ellos ya saben de entrada, y todo lo que no encaja, y esto me lo han dicho los escritores de allí, no es una idea mía, es decir, todo lo que no encaja, si estos son los buenos y estos son los malos, pues ya no se ve cuándo los que supuestamente son los buenos hacen de malos ó de víctimas, etc. Entonces, todo lo que no encaja en esos esquemas desparece, y eso nos pasa en gran parte de la información que nos llega de muchísimos conflictos.
Era un conflicto muy complejo y había que escucharles a ellos para entender todos esos matices.

RB: El trabajo ha sido bastante duro porque han sido 5 años de idas y vueltas de Barcelona a la región de los Balcanes. Por ejemplo en el año 2003 hiciste un viaje rápido a Belgrado, luego sé que en septiembre de 2003 volviste y estuviste en Sarajevo donde Ferida Duraković, poeta y presidenta del Pen Club Bosnio te recibió calurosamente y supongo que poco a poco ibas abriéndote camino y cada vez teniendo más contactos, entrevistando y recogiendo más testimonios.

IN: Sí, y de hecho me ayudaron mucho ellos, y fue cómo un poco se fue montado todo así, espontáneamente. Ferida Duraković efectivamente me dio ya direcciones, me propuso a otra gente. Unos y otros iban hablándome. Luego pues iba descubriendo los textos también, porque claro se trataba de escritores que a mí me interesaran y que estuvieran traducidos a alguna lengua que yo pudiera leer. A partir de ahí, salvo a dos, que los he entrevistado con intérprete, todos los demás, los he podido entrevistar en inglés ó en francés ó en italiano sin problema. Luego, ya me fui a Kosovo ... Lo que pasa que claro, lo hice despacio porque no tenía financiación, entonces, bueno eso suponía, pues eso, que tampoco podía tener tanto tiempo para seguirlo, tenía que traducir, y hasta que no pude conseguir una pequeña ayuda de la Fundación Jaume Bofill, que me acabó de servir para el último empujón y dar los últimos viajes, y ya a acabar el libro.

RB: ¿Qué te contaban estos escritores que vivieron la guerra en los Balcanes? Porque algunos no fueron conscientes del sueño hasta que estalló la guerra.

IN: Exacto. Claro. He entrevistado distintas generaciones. Por ejemplo, los mayores, digamos, entorno a los 60 por decirlo de alguna manera, ó cincuenta y algo, siempre eran gente que sí que veían venir lo que ocurría; habían sido disidentes en la época de Tito, sabían lo que era, un poco, en fin, estaban politizados, por decirlo de alguna manera. En cambio, los que tenían, cuando yo fui, 30 ó 40, a todos estos, les pescó totalmente de improviso. Habían vivido la última época de la dictadura comunista que ya no era… que era una soft-dictadura, era una dicta blanda por decirlo de alguna manera, tenían pasaporte, podían leer. Bueno, es que, además, el comunismo de Tito era muy sui géneris, ¿no?. Ellos siempre tuvieron pasaporte, salvo cuando a uno se le consideraba disidente, que se le quitaba. Y siempre pudieron leer todo en su momento, no como en otros países del bloque, donde había una censura importante, ¿no?. Ellos pescaron encima, la última parte del titismo que era aún más blanda, digamos, y estaban tan confortables. Algunos me decían: hemos visto signos de que esto iba a pasar, pero no hemos querido verlo, porque claro, es muy difícil aceptar que va a pasar algo así, que los vecinos y hermanos y amigos se van a matar entre ellos, y que la gente de la misma familia se van a dividir y se van a matar ó que van a mirar hacia otra parte, ó que por quedarse con la casa ó el trabajo de otro, pues eso, van a mirar hacia otra parte, ó van a denunciar ó van a aprovechar. Porque claro, las guerras civiles son eso. Nosotros lo sabemos, o sea, lo que hemos heredado aquí. Se llaman guerras intestinas. Supone que mucha gente participa ó es cómplice, sólo porque se quiere quedar algo ó porque le interesa ó porque tiene miedo. Y sin esa gran complicidad colectiva no se podrían hacer las guerras, porque en las guerras no sólo hay criminales de guerra, también hay mucha gente que permite, que apoya, que mira hacia otro lado. Eso, creo que es, un espejo negativo para todos nosotros en los Balcanes, y creo que es muy interesante. También creo que he ido allí para saber más de aquí.

RB: ¿Y sobre qué temas te hablaban los escritores?, ¿de qué escribían durante la época de guerra?

IN: Bueno, ellos escribieron de la violencia, escribieron de lo que significa, por ejemplo para la gente joven, lo que significaba en la época en que, bueno, pues uno, lo que quiere es pensar en las relaciones amorosas, en la vida divertida, en evadirse, en yo qué sé qué. En vez de eso, ó tener que vivir eso, la iniciación por ejemplo física, amorosa, en el mismo momento en el que un amigo pierde la pierna, en que matan a tu padre. En fin, quiero decir que es muy duro para la gente joven, pero también para la gente mayor, pues hay gente, por ejemplo la gente muy mayor, que en su vida no pudieron ó digamos les ha sido muy difícil aceptar el cambio ideológico por ejemplo; cómo de un día para otro, todo lo que se consideraba maravilloso ahora se considera una vergüenza; cómo la gente se ha tenido que cambiar el currículum porque antes quien tenía un héroe comunista en la familia, un partisano de la segunda Guerra Mundial pues esto era venerado y de pronto pasa a ser una vergüenza; ó por ejemplo un actor que fuese croata y hubiese actuado en Serbia ó en Bosnia, pues tenía que quitarse eso del currículum. Ese cambio ideológico tan grande y de pronto considerarlos enemigos, los que hasta ahora habían sido tus próximos, para la gente muy mayor por ejemplo, fue terrible. En fin temas hay muchísimos, por que bueno, no acabaría, ¿no?, pero es muy interesante. Luego también hay que pensar que ellos tienen una literatura muy buena, que hereda por un lado el legado de la literatura rusa y que por otro lado pues tienen esa ironía y ese humor negro. En fin, aquí hay escritores muy interesantes y hablar con ellos fue una suerte.

RB: Sí, y tanto que sí, porque los testimonios que recoges es como la vida misma y como la muerte misma. Ahí están las dos situaciones al límite, extremas. ¿No? pueden que lo vivieran en esos momentos de guerra, pues, en ese extremo, tenían que vivir muchísimo y también pues estaban acompañados contínuamente de la muerte, ¿no?. Por ejemplo hay uno de los escritores que dice que no hay un solo lugar en Sarajevo en el que no haya caído una granada en los últimos 3 años.

IN: Sí, es que claro es muy diferente la perspectiva de alguien que viviera la guerra en Belgrado que sólo fue el bombardeo de la OTAN ó en Zagreb, que estaban a unos kilómetros del frente y tal, que en Sarajevo donde la gente tenía que quemar sus muebles y sus libros para poderse calentar, sin electricidad, que todo era una heroicidad, ¿no? Por ejemplo, entrevisté a Ozman Kezbo, que hacía una revista. Para hacer la revista cada día tenían que conseguir un coche, gasolina, meterse no sé cuántos en ese mismo coche. Luego llegar, descongelar la imprenta, en fin, todo lo que significaba poder imprimir la revista, a parte de pasarse el día buscando comida, etcétera, escaqueándose de los francotiradores. Todo esto. Hay un cuento de Aleksandar Hemon, donde una chica va por su casa intentando sortear las balas del francotirador que tiene en frente y en un momento dado piensa, a lo mejor era un ex amante mío, porque claro, es la misma ciudad y muchos se conocen, es una ciudad pequeña. Eso da un poco la idea de lo que es una guerra así, ya tan próxima, donde el que antes ha sido conocido, amigo, familiar, no sé qué, de pronto se convierte en enemigo y ¿por qué además?.

RB: Y se mezclan también los sentimientos, ¿no? el amor, el odio, incluso hay quien tuvo un hijo durante la guerra.

IN: Pues claro, hay gente que tuvo hijos y cómo se apega…

RB: Como un impulso vital contra la muerte…

IN: Sí. Exacto. Se ve que eso es una cosa universal. Pero sí lo contaba Ferida Duraković, y lo contaban más. Hay más gente que hablaban de los niños en esos momentos, sí. Es muy importante todo lo que se genera con esa violencia. No. Lo que pasa, claro, es que hipócritamente podemos decir, ¡qué horror!. Pero hay que pensar en cómo se llega a eso y en que hay unos pequeños pasos. Lo decía Víctor kempleren, y lo citamos aquí en el libro en sus diarios de lo que había sido el nazismo; de cómo se va aceptando ese convertir al otro en otro y en un malvado y en darle menos valor a su vida. Decía Víctor kempleren que al principio las primeras medidas contra los judíos eran, no pueden comprar flores, ¡y bueno! unos pensabas ¡bueno, qué importa si no pueden comprar flores!, luego, no pueden ir por la acera tienen que ir por la calzada, ¡bueno, tampoco es tanto!, y al final cómo el aceptar eso lo que significaba, como decía Slavenka Drakulić: cuando uno acepta no saludar a un vecino porque puede ser mal visto, pues entonces ya está aceptando lo que luego ocurrirá. Pues eso es lo mismo. Es decir que, hay que pensar en cómo se llega a eso, y en cómo hay mucha violencia larvada en cualquier sociedad que luego en un momento de guerra se convierte en eso. Por ejemplo, también sale el caso de un ciudadano croata que salía en el libro de Slavenka Drakulić, ‘los criminales de la guerra’, un ciudadano croata que era un ciudadano ejemplar, de esos que ayudan a los vecinos, que tenía amigos serbios y bosnios, que ayudaba a las viejecitas a cruzar por la calle, y de pronto 17 días de su vida se convierte en un monstruo,violando, matando y hallando placer en eso. ¿Entonces qué ocurre? La pregunta es: ¿es la guerra la que nos convierte en monstruos ó la guerra sólo desvela los monstruos que nos habitan? ¿Cómo se entiende eso? ¿Cómo se entiende por ejemplo que esos criminales de guerra de las 3 nacionalidades, etnias y religiones, cuando los detienen y si los meten en la cárcel de Scheveningen, y cómo al principio las autoridades de la cárcel dicen: vamos a separarlos porque se van a matar entre sí, y descubres que se hacen enseguida íntimos amigos? ¿Cómo, cómo se explica eso? ¿Qué quiere decir? ¿Que el nacionalismo era sólo un pretexto?

RB: Bueno, pues ahí están todos los testimonios que ha recogido Isabel Núñez en su libro, ‘Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes’. Y ya para terminar. ¿Cómo ha sido recibido por todos estos escritores? Y también ¿Qué opinan del resto de Europa, sobre la situación que vivieron ellos?

IN: Bueno, por un lado ellos están contentos de que se publique el libro, y vamos a ver si también se publica allí, ¿verdad? Pero, luego, por otro lado… ¿Me preguntabas… la segunda pregunta? Me he olvidado.

RB: Sí, bueno, ¿a ver qué opinaban los escritores sobre el resto de Europa ante la guerra de los Balcanes?

IN: Bueno, la verdad es que tienen una visión bastante dura sobre por qué Europa se quedó paralizada y se permitió el que pasara lo que pasó, y por qué si quizá, el hecho de que Bosnia fuera musulmana, aunque fuese un Islam tan abierto y tan libre que justamente tenía que haber servido como referente, y en vez de eso, eso influyó en que se dejara que se mataran unos a otros.
En fin, que la diplomacia fuera tan lenta, que se firmara unos acuerdos tan discutibles como los de Dayton.
Es como si hubieran hecho sentarse en la misma mesa a Hitler con los judíos, de alguna manera, porque el reparto de Bosnia se ha hecho así, o sea, sentando en la mesa a los criminales, vamos, a los perpretadores con las víctimas, y así les han repartido los territorios.
Todo eso, pues claro, ellos lo ven mal, a pesar de que todos quieren entrar en Europa, en la unión Europea, a pesar de eso tienen, bueno, bastante amargura con la posición occidental, sí, sí.

RB: Isabel Núñez, que durante 5 años recogió el testimonio de muchos escritores de la región de los Balcanes, tuvo la oportunidad de visitar Sarajevo, la capital de Bosnia; Zagreb, en Croacia; Liubliana, en Eslovenia; Belgrado, en Serbia. Todo ello se recoge en este libro ‘Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes’, lo edita Alba. Isabel, muchas gracias.

IN: Muchas gracias a vosotros.

RB: Vale, suerte con el libro.

IN: Gracias. Adiós, buenas noches.

RB: Buenas noches.

18 comentarios:

  1. Muchísimas gracias, Icíar! Estoy abrumada. Gracias otra vez

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  2. Gracias Iciar, me ha gustado mucho leer la entrevista de Isabel. Tengo un amigo bosnio, musulman, y cuando habla de la guerra y de la bomba que acabo con la mitad de su familia yo le miro sin comprender. No es que no le entienda, es que no puedo creerme que tenga esa historia detras. No es que haya olvido, es que no hay palabras.

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  3. Qué interesante y conmovedor lo que dices, Enma. Es que como dice Javier Nart, hay cosas que hay que vivirlas para comprenderlas. Muy a menudo no somos capaces de imaginar lo que es la realidad.

    Tu blog, me parece también muy interesante.

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  4. Isabel. Ya sabes. Las gracias te las doy yo. ¡Menudo descubriemiento¡

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  5. He leido la entrevista. Mirare el libro.

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  6. Me ha encantado oír a Isabel y sobre todo esta oportunidad de conocer explicado por ella su experiencia cuando lo escribió. En cuanto a la guerra, cualquier guerra, todo lo que pueda decir suena tan manido... esa especie de ligitimación para que las personas se maten unas a otras...
    Gracias a las dos.

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  7. Icíar. Acabo de escuchar la entrevista y te felicito. Yo tambien encuentro muy interesante lo que promete ser este libro. Lo buscaré.

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  8. Estupendo libro. De los que gusta releer cada cierto tiempo.

    110% recomendable.

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  9. Acabo de oir la entrevista. En una parte de ella se pone el ejemplo de los 3 criminales de guerra, pero de bandos distintos, son detenidos en la misma carcel, y sin embargo, se hacen amigos. Ella se pregunta ¿no sera lo del nacionalismo un pretexto?. La verdad es que es para pensarlo. No se bien si lo que los une es precisamente que los 3 se encuentran ahí aunque sigan siendo rivales.

    La verdad, que el libro tiene que estar muy bien. No solo porque te debe de introducir en el conflicto, sino también porque al estar enfocado desde la perspectiva de testigos, testigos que saben muy bien expresarse y reflexionar, nos debe de dar una vision no solo de esta guerra en particular, sino también de como se gestan las guerras y de cual es nuestra naturaleza.

    Enhorabuena por la entrevista.

    Juan

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  10. Pues yo sigo queriéndote dar las gracias, Icíar, por ponerlo aquí. Ese libro es mi pasión, ya sabes, y me gustaría que lo leyera mucha gente para que esas voces balcánicas les ayudaran a pensar en lo de aquí...

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  11. Todas las guerras son HORRIBLES.., las atrocidades que se producen, y las cuantiosas muertes, pero si,además, como dice Isabel Núñez es una de las llamadas "guerras intestinas" o guerra civil (que se enfrentan familias, amigos, vecinos), aún más horrible, el conflicto.

    Por otro lado, quiero decir que es una persona que ha llegado con su sabiduría, y pretensión, pero sin saber al principio cómo, al fondo de la "cuestión"
    ...,Tengo que leerlo. Un Saludo Aite

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  12. Nunca me preocupé de conocer quien era el responsable o responsables de esa barbarie. Tal vez sea el momento ahora de profundizar en ella.
    Todos los extremos son malos, y de los errores podemos aprender. Buscaré ese libro. Gracias.

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  13. ¡Hola, Jesús¡ Me alegro de verte por aquí. Sí, te lo aseguro, es de lo mejor, mejor que he visto. Basta escuchar la entrevista para darse cuenta del gran trabajo que hay detrás. No es de esos libros que se hacen exclusivamente para vender.

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  14. Jesús, esta escritora vive en Barcelona y tiene un libro que habla de la otra Barcelona, la que no llegan a ver nunca sus múltiples y entusiastas visitantes. Ya lo pondré en la parte de libros cuando lo termine. ¿te acuerdas cuándo nos enseñaste el casco antiguo de BCN?

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  15. Claro que me acuerdo Icíar, ya me dí cuenta que vivía en Barcelona, no quise hacer antes mención de ello (de mi barcelonitis). Un saludo para todos.

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  16. Las guerras, no importa cual y que las causan,desvisten al " mandril que llevamos dentro ". Interesante la entrevista y la curiosidad de la autora, leeremos el libro.

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