Leonard Cohen: Hay voces en mi interior que me están diciendo continuamente que me calle y me esté quieto, pues no hay nada que decir sobre este mundo


Coincidiendo con el concierto de este músico, poeta, escritor en Madrid, coloco esta entrevista. Es de las que más me ha gustado y disfrutado y ¿por qué no? divertido también. Fue realizada en enero de 1988 para El Correo del Sol-Integral.

Aquí empieza:

EL CORREO DEL SOL-INTEGRAL: Ahora la gente habla de ti como un practicante de la meditación budista.

LEONARD COHEN: Durante muchos años he estudiado con un viejo caballero japonés que enseña
una forma tradicional de meditación Zen. Pero no soy un buen meditador. Hay veces que me veo adoptando
la postura que me enseñó y tratando de apaciguarme, pero no es algo que haga regularmente. Quizá una ó dos veces al año me introduzca en uno de esos períodos quincenales de meditación formal, y entonces me siento durante trece ó catorce horas al día. A veces es útil. Paro en mi vida diaria no medito.

ECDS-I: Cuando realizas esta meditación formal, ¿A dónde vas?

LC: Bueno, sólo se puede hacer algo tan severo y ridículo en un centro Zen, donde te despiertan a las tres de la mañana, te ponen en una especie de banco y te golpean si te duermes. Sólo bajo esas condiciones puedes estar contigo mismo tanto tiempo. Pero es una de las cosas más interesantes, quizás la más fascinante que uno puede experimentar…. Estudiar la manera en que surgen los pensamientos y se disipan, los sentimientos, las emociones, las sensaciones y todos los objetivos mentales. Cómo se forman y cómo se disuelven. Es un proceso fascinante, pero las condiciones son severas.

ECDS-I: Pero, inevitablemente, un escritor es espectador de sus propios sentimientos y de los pensamientos de los demás, del mismo modo que alguien que medita es espectador de su trabajo interior.

LC: Eso es cierto. Pero la mente meditabunda, esa clase de meditación puedes encontrarla en la obra de cualquiera. Nadie llamaría a eso meditación. Sin embargo, cualquiera que haya pasado por la experiencia de la meditación…. Es justamente ese tipo de intensidad lo que está detrás de la mayoría de las grandes obras. De cualquier modo, la experiencia formal de la meditación no está pensada para dar nada al mundo.

ECDS-I: ¿Hay alguna manera de transferir esa intensidad a tu trabajo?

LC: Sí. El método fue pensado para salir de la sala de meditación y llevar tu mente a tu trabajo, a tu amor. El método no fue pensado para producir monjes en salas de meditación.

ECDS-I: Has hablado de apaciguarte. ¿Qué puede hacer uno para apaciguarse?

LC: La meditación es un buen sistema para encontrar un hilo que seguir, puesto que todos estamos perdidos. La religión tradicional tiene muchos métodos que han sido puestos a prueba por el tiempo y pueden sernos útiles. Pero no es aconsejable saltar muy a menudo de un método a otro, porque el aprendizaje de un método requiere mucho tiempo. Es bueno, como dicen, no beber de dos tazas de té a la vez. Yo, en particular, he seguido este método. El maestro con el que he estudiado no estaba interesado en crear budistas en Norteamérica. Sólo fue un accidente que naciera japonés y abrazara esa forma de enseñanza. Si hubiera sido un físico nuclear enseñando en Heidelberg, probablemente yo habría aprendido alemán. Pero es bueno tener un amigo en esas cuestiones, alguien que manifieste la enseñanza y, algo que creo que es aún más interesante, estar uno mismo expuesto al ejemplo de alguien que navega bien.
Hay voces en mi interior que me están diciendo continuamente que me calle y me esté quieto, porque no hay nada que decir sobre este mundo, porque cualquier cosa que diga es una traición. Esas voces son muy poderosas en mi mente. La mayor parte del tiempo tengo que ignorar esas inclinaciones negativas. Si las escuchara, creo que me sentiría muy mal si al cabo de un rato no soltara la lengua.

ECDS-I: ¿Y quién es Leonard Cohen en los términos de esas otras voces que cantan contigo ó que se oponen a aquéllas?

LC: Creo que todos nos preguntamos eso. Creo que Ibsen tenía la visión del hombre descarnando una cebolla ante la idea de que tuviera un corazón ó una semilla, pero la cebolla no tiene corazón ni semilla. Sólo son capas y capas de terrible angustia formando círculos alrededor de la nada, como escribí en la ópera night Magic. Algunas tradiciones dicen que no existe un yo fijo, y que la causa de nuestro sufrimiento es precisamente esa idea equívoca de que tenemos un yo fijo, que hay un alama, que hay una parte de nosotros inmortal y divina, y que tenemos que ser capaces de descubrir sus exigencias. Personalmente, no tengo una idea muy clara sobre estas cosas. Sólo sé que no podemos dejar de luchar. Quizás una persona iluminada, ó un santo, pueda dejar de luchar, pero no lo creo. Creo que la naturaleza de nuestra vida aquí, nuestra existencia, es luchar contra esas afirmaciones y negaciones. Me gustaría poder pararme, pero no lo creo oportuno.

ECDS-I: Quería preguntarle por tus casas. ¿Qué significa Grecia para ti?

LC: Grecia fue donde por primera vez sentí calor en mi interior. Crecí en Montreal y mis antepasados eran del norte de Europa, pero nunca me gustó el invierno. Sólo últimamente ha empezado a gustarme el invierno, pero incluso cuando era adulto y jugaba al hockey y esquiaba, siempre había algo del invierno que me resultaba desagradable. Nada más llegar a Grecia me estiré sobre una roca durante dos semanas y recuerdo la sensación de pequeños fragmentos de hielo fundiéndose en el centro de mis huesos. Entonces fue cuando empecé a percibir un mundo hospitalario y benigno, al contrario de cómo lo había sentido toda mi vida. Me sentía muy bien, caliente, despertándome cada mañana con la luz del sol. Esa fue una razón importante de que me gustara Grecia. La otra era que podía vivir con unos miles de dólares al año. Así que pude comprarme una casa por mil quinientos dólares y andar de una habitación a otra sintiendo todas esas malditas sensaciones de un propietario. Era algo entre todo eso, la luz, el calor y la economía lo que e atraía de Grecia.

ECDS-I: Lo que Robert Browning llama ‘el primer buen éxtasis descuidado’ podría aplicarse a tus primeros poemas, algunos de los cuales escribiste cuando tenías quince años. En tu último libro, ‘Salmos’, también percibo ese ‘buen éxtasis descuidado’.

LC: Es verdad. Creo que escribí ese libro con un sentido de urgencia y abandono, esa especie de seguridad sobresaltada que te dice que lo que haces está bien.

ECDS-I: ¿Revisaste los poemas?

LC: En cierto modo, pero no tiene nada que ver con esa especie de carpintería que haría con una canción. Traspuse algunas líneas y corregí varias cosas, pero en su mayor parte escribí… una línea tras otra, y de algún modo se oía ‘amén’ al final de cada línea.

ECDS-I: En tus salmos, oigo ecos del Antiguo Testamento, de Walt Whitman y de Kabir, el poeta hindú del siglo XV.

LC: Sí, me gusta Kabir. Hay pocos poetas que haya releído en los últimos diez ó quince años, pero Kabir es uno de ellos…. en distintas traducciones. Robert Bly hizo unas traducciones muy buenas. Bueno, en realidad es difícil imaginarte cómo suena el original. Otro poeta que me gusta es Rumi, el poeta persa, y también Attar, un contemporáneo. Rumi fundó la orden de los derviches giróvagos e improvisó sus poemas con música. Pero me ocurrió algo maravilloso. Yo había escrito una canción titulada ‘The Guests’, en mi disco ‘Recent Songs’:

Uno tras otro llegan los invitados.
Los invitados van entrando,
muchos los abiertos de corazón,
pocos los de corazón destrozado

Y me contaron una historia. Intentaré ser breve, pero es lo mejor que me ha pasado en términos de trabajo. Esa canción tenía muchas influencias poéticas de Rumi. Había una bailarina y profesora de baile norteamericana que se había interesado por el movimiento sufí y se fue a Turquía, a Konya, para estudiar con los derviches. El jeque, ó el hijo del jeque, no sé exactamente, se enamoró de ella, aunque nada fue consumado, por supuesto, pero ella volvió a América y fue la primera persona titulada para enseñar el baile de los derviches. Un par de años después, el hijo del jeque fue a verla a su casa de California y le dijo: ¿sabes que ahora bailamos una canción moderna? Ella le preguntó: ¿Ah sí, cuál?, y él puso la canción ‘The Guests’ y le dijo que el espíritu de Rumi estaba en ella. Es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

ECDS-I: ¿Oías música ó utilizaste alguna música mientras escribías los salmos del Libro de la Misericordia? ¿Cuál fue el contexto en que los escribiste?

LC: Bueno, escribí muchos de ellos en un pequeño remolque en el sur de Francia. Tenía mi guitarra y estaba estudiando diversos textos, entre ellos los Salmos. Pero no realicé el estudio de una manera escolástica. En realidad, me estaba dirigiendo a los Salmos para obtener un consuelo. Y escribí mi pequeño libro de Salmos con ese espíritu. Estaba rogando, pidiendo misericordia, y mis peticiones tuvieron respuesta a medida que el salmo se desarrollaba en la página, línea tras línea. Tuve la sensación de sentirme mucho mejor.

ECDS-I: Así pues, la comunicación fue directa. Pediste y recibiste.

LC: Exactamente. Alzando un grito. Si uno pide con el corazón, creo que las oraciones tienen una respuesta inmediata. Pro hay tanto sufrimiento en el mundo, tanta gente que alza la voz para pedir cosas que son mucho más urgentes que las mías, sin obtener respuesta, que yo no puedo decir nada al respecto.

ECDS-I: El poeta canadiense Michael Ondaatje, en el libro que escribió sobre ti, dice que rara vez te has alejado de las ideas que proyectaste en tu juventud. Pienso en tu canción ‘Stories of the Street’ donde escribes:

El niño con su cordón umbilical,
es recogido como si fuera una cometa.
Un ojo lleno de planes,
el otro, lleno de oscuridad

Eso parece muy acertado para el poeta y, en realidad, para todo el mundo. A veces un ojo va en una dirección, y el otro ojo va en otra, y la gracia acontece cuando los dos se alinean.

LC: Sí, es algo así. Creo que todos estamos atrapados en nuestras necesidades particulares. En realidad cada uno se enfrenta a su propia hambre. Y reconozco que es una especie de posición de lujo en este mundo tener un hambre espiritual. Quizá todo nuestro trabajo sea absolutamente irrelevante cuando se coloca junto a lo que es una verdadera escasez, el verdadero hambre que existe en el mundo, y a veces uno siente vergüenza de decir ó hacer algo. Pero, una vez aclarado esto, lo que quiero decir es que creo que nos enfrentamos a nuestras vidas tal y como se nos presentan, y aunque no suframos una verdadera escasez, todos tenemos distintas hambres profundas – hambre de mujer, hambre de amor, hambre de contacto, hambre de un sentido -. Quizá todas ellas sean lujosas, pero son lo bastante serias para quien las experimenta. Creo que todas se definen bastante pronto en nuestras vidas.

ECDS-I: Lo que me llama la atención es el hecho de que hubiera varias direcciones en Flowers for Hitler entre el poeta lírico y el poeta con inquietudes sociales, aunque creo que en realidad se trata de una sola dirección en la mayor parte de tu obra. ¿Has sentido alguna vez esa sensación de división entre ambas direcciones?

LC: Nunca he sentido esa división. Sé que distintas expresiones surgen en distintos momentos, y a menudo tienen que ver con tu estado físico. Si te sientes fuerte y atractivo, quizá te apetezca escribir un libro como Flowers for Hitler. Surge de cierto bienestar muscular, con el que tienes ganas de dar un buen puñetazo.

ECDS-I: Un boxeador.

LC: Un boxeador. Ó simplemente porque quieres arremeter contra los poderes despreciables. Ó porque quieres que las mujeres te vean con cierta luz atractiva. Sea lo que sea, surge de cómo te encuentras. Por supuesto, un libro como Salmos no surge de esa actitud. Surge de la sensación de que te estás muriendo. Pero yo nunca he tenido el lujo de poder escoger lo que quería escribir. Creo que sólo puedes escribir una cosa cada vez. He tratado de escribir varias cosas a la vez, pero nunca me han parecido verdaderas. He grabado discos que no se han editado porque de algún modo había escrito las canciones desde un punto de vista que no era cierto. Se puede decir que intentaba hacer una canción ó algo así.

ECDS-I: Alguien dijo que habías escogido para tu arte un sendero infinitamente ancho y sin dirección, como dando a entender que hay un elemento de gracia ó misericordia, algo que te guía….

LC: Bueno, la mayor parte del tiempo tienes la sensación de estar terriblemente mal guiado, ó incluso de estar ignorando cualquier buen consejo, venga de donde venga. Por otro lado, hay momentos en los que crees que todo va bien, y entonces te sientes bendecido. Yo me siento agradecido de poder garabatear cualquier cosa. Creo que ésta es una profesión muy dura, y seguir en este trabajo durante treinta años…. bueno, estoy muy contento de haberlo hecho tanto tiempo. El proceso es muy delicado, y uno mismo puede traicionarse en cualquier momento, pero, al cabo de un año, ó dos, ó tres, ves que has emborronado unas cuantas páginas y que puedes vivir con algunas.

5 comentarios:

  1. Hay que escuchar a las voces que te dicen cosas positivas, a las negativas hay que irlas descartando, para poder avanzar. Un Saludo. Aite.

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  2. Y sobre todo, esas voces interiores.... ¡Qué difícil es casi siempre¡ :)
    Otro saludo para ti.

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  3. Veo que tú también vas al concierto de esta noche. Que lo disfrutemos. Mañana comentaremos la jugada.

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  4. Suerte de concierto! Y qué buena entrevista, me encanta ese "éxtasis descuidado de Robert Browning", la leeré con más calma esta noche, como dicen los mallorquines, a s'hora baixa (a la hora baja), cuando oscurece

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  5. Noooo, Magdalena, yo no tengo la suerte de poder ir. Pero si lo retransmiten.... os estaré observando. :)

    Isabel, como siempre, esas palabras tan bien puestas, 'éxtasis descuidado', jajajaja, así es, eso es lo que hace tan simpático este personaje. Me la copia.

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