Varoufakis, tres en uno: marxista, liberal y keynesiano. Romper con la separación de lo político y económico, haciendo que ambos sean controlados por la democracia.

 
Una conferencia interesante que merece la pena guardar, fue emitida por TED; la transcripción aparece a continuación, y el video con subtítulos al final. AQUÍ EMPIEZA:

La democracia ....  En Occidente, hemos cometido el enorme error de darla por sentada. Vemos la democracia no como lo que realmente es, algo tan frágil como una flor, más bien la vemos como parte de los muebles de nuestra sociedad. Tendemos a pensar en ella como un bien intransigente. Creemos erróneamente que el capitalismo engendra inevitablemente la democracia, pero no es así.


Lee Kuan Yew, ex primer ministro de Singapur y sus grandes imitadores de Pekín han demostrado más allá de toda duda que es perfectamente posible tener un capitalismo floreciente, un crecimiento espectacular, mientras que la política se mantiene sin democracia. De hecho, actualmente, aquí en Europa, la democracia está retrocediendo ante nuestras narices.

Antes de que comenzara este año, cuando representaba a Grecia con el gobierno griego recién elegido en el Eurogrupo, como su ministro de Finanzas, me dejaron claro que los procesos democráticos de nuestra nación, nuestras elecciones, no podían interferir con las políticas económicas que se están aplicando en Grecia. En ese momento, sentí que no podía haber una mayor reivindicación de Lee Kuan Yew, o del Partido Comunista de China, de hecho, algunos amigos míos recalcitrantes me decían que la democracia estaba prohibida si suponía una amenaza de cambiar algo.

Esta noche, aquí, quiero presentarles una alternativa económica con una democracia auténtica. Quiero pedirles que me acompañen a creer de nuevo que Lee Kuan Yew, el Partido Comunista de China y de hecho el Eurogrupo se equivocan al creer que podemos prescindir de la democracia, que necesitamos una auténtica y bulliciosa democracia. Sin democracia, nuestras sociedades serían más canallas, nuestro futuro más sombrío y las nuevas y grandes tecnologías desaprovechadas.

Hablando de desaprovechamiento, permítanme señalar una paradoja interesante que está en estos momentos amenazando nuestra economía. Yo la llamo: la paradoja de los picos gemelos. Uno de los picos ya lo reconocen, es la montaña de deudas, que se extiende como una larga sombra sobre Estados Unidos, Europa, y todo el mundo. Todos reconocemos la montaña de deudas. Pero pocas personas identifican a su gemelo, que es la montaña del dinero inactivo, improductivo y que pertenece a los ahorradores ricos y a las corporaciones, todos ellos demasiado aterrorizados como para invertir estos ahorros en actividades productivas que pudieran generar ingresos desde donde se pudiera extinguir la montaña de las deudas y que pudiera producir lo que necesita desesperadamente la humanidad, como la energía verde.

Les daré unas cifras: en los últimos tres meses, en Estados Unidos, en Gran Bretaña y la Eurozona, hemos invertido, en conjunto, 3'4 billones de dólares en bienes que producen riqueza como plantas industriales, maquinarias, edificios de oficinas, escuelas, carreteras, ferrocarriles, maquinaria, etc. Es verdad que 3'4 billones de dólares parece mucho dinero hasta que se compara con los 5,1 billones de dólares que literalmente se han evaporado en los mismos países, por nuestras instituciones financieras, sin hacer absolutamente nada durante este mismo período, salvo inflar las bolsas de valores y elevar los precios de las casas.

La montaña de las deudas y la montaña del dinero inactivo forman picos gemelos que no pueden neutralizarse entre sí a través de la operativa normal de los mercados. Como resultado de esto tenemos el estancamiento de los salarios, -más de un cuarto de las personas de entre 25 y 54 años en EEUU, Japón y Europa no tienen empleo-. Y, como consecuencia, supone una bajada de la demanda agregada que, en un ciclo sin fin, refuerza ese pesimismo de los inversores, que, por temor a la baja demanda, la reproducen al no invertir, exactamente igual que pasa con el mito de Edipo, en el que, un padre aterrorizado por la profecía del oráculo de que su hijo lo mataría al hacerse adulto, sin saberlo creó precisamente para evitarlo, las condiciones que acabaron haciendo que su hijo Edipo lo matara.

Esa es mi pelea con el capitalismo. Su derroche total, todo este dinero ocioso, se debe usar para mejorar la vida, para desarrollar el talento humano, y de hecho para financiar todas estas tecnologías, tecnologías verdes, absolutamente esenciales para salvar el planeta Tierra.

¿Tengo razón al creer que la democracia podría ser la respuesta? Eso creo, pero antes de continuar, ¿qué entendemos por democracia? Aristóteles define la democracia como la constitución en el que el libre y los pobres, siendo la mayoría, controlan el gobierno. Ahora bien, es verdad que la democracia ateniense excluía a demasiados, como a las mujeres, a los migrantes y, por supuesto, a los esclavos. Pero sería un error desestimar la importancia de la antigua democracia ateniense sobre la base de a quién se excluye.

Lo que sobre la antigua democracia ateniense era más pertinente, y todavía sigue siéndolo, es la inclusión de los trabajadores pobres, que no solo tenían el derecho a la libre expresión, sino también algo más importante y es el que adquirían los derechos de los juicios políticos a los que se les concedía la misma importancia en la toma de decisiones sobre los asuntos de Estado.

La democracia ateniense no duró mucho, como una vela que con mucho brillo arde, se quemó también rápidamente, de hecho, las democracias liberales de hoy en día, no tienen sus raíces en la antigua Atenas, sino en la Carta Magna, en la Gloriosa Revolución de 1688, en la Constitución de Estados Unidos. La diferencia estriba en que mientras que la democracia ateniense se centraba en el ciudadano libre, sin dueño, y el empoderamiento de los trabajadores pobres, nuestras democracias liberales se basan en esta tradición de la Carta Magna, que es al fin y al cabo, una carta para amos. Así esta democracia liberal con la que contamos hoy surgió cuando fue posible separar completamente la esfera política de la esfera económica, dejando el proceso democrático para la esfera política, pero dejando la esfera económica, el mundo empresarial si lo prefieren, como una zona libre de democracia. En nuestras democracias actuales, esta separación de lo económico de la esfera política, justo desde sus inicios dio lugar a una inexorable lucha épica entre ambas, con una esfera económica que iría colonizando la esfera política, devorando desde dentro su poder. ¿Se han preguntado por qué los políticos hoy no parecen ser lo que solían ser? No es porque su ADN haya degenerado, más bien es porque uno puede estar en el gobierno hoy y no en el poder, porque el poder ha migrado desde la política a la esfera económica, que es independiente.

Ya me referí a mi pelea en contra del capitalismo, aunque si lo piensan bien, es un poco como una población de depredadores, que tienen tanto éxito en diezmar a la presa con la que se alimentan que al final se mueren de hambre. Del mismo modo, la esfera económica ha colonizando y canibalizado la esfera política hasta tal punto que está socavándose a sí misma, provocando crisis económicas. El poder corporativo es cada vez mayor, los bienes políticos se están devaluando, la desigualdad aumenta, la demanda agregada está cayendo y los empresarios tienen miedo de invertir el dinero de sus corporaciones. Cuanto más triunfa el capitalismo en quitar el “demos” de la democracia, más altos son estos picos gemelos y mayor es la pérdida de recursos humanos y de riqueza de la humanidad.

Está claro que si esto es cierto, debemos reunir ambas esferas: la política y la económica y es mejor hacerlo con el “demos” en el control, como en la antigua Atenas, pero sin tener esclavos y sin excluir a las mujeres y los migrantes. Esto no es una ninguna idea original. La izquierda marxista tenía ya esa idea hace 100 años y no le fue muy bien, ¿verdad?

La lección que aprendimos de la debacle soviética fue que sólo con un milagro los trabajadores pobres recuperan poder sin crear nuevas formas de brutalidad y desperdicios. Pero hay una solución: eliminar a los trabajadores pobres. El capitalismo lo hace al sustituir los trabajadores con salarios bajos por autómatas, androides, robots. El problema es que mientras las esferas de la economía y la política sean independientes, la automatización hace que los picos gemelos sean más altos, los desechos más elevados y los conflictos sociales más profundos, incluso, pronto pasará esto también, creo, en lugares como China.

Tenemos que volver a reconfiguarlo todo. Tenemos que reagrupar lo económico y lo político, y será mejor hacerlo democratizando la esfera reunificada, no sea que nos encontremos con una hiperautocracia loca y vigilante que haga que la película Matrix parezca un documental. La pregunta no es si el capitalismo sobrevivirá a las innovaciones tecnológicas que están surgiendo. Una pregunta más interesante es si el capitalismo será reemplazado por algo parecido a una distopía Matrix o algo mucho más cercano a una sociedad como Star Trek, donde las máquinas sirven a los seres humanos y los humanos gastan sus energías en explorar el universo y disfrutar de largos debates sobre el significado de la vida de una manera antigua, como en un ágora de Atenas de alta tecnología. Creo que podemos darnos el lujo de ser optimistas. Pero ¿qué haría falta? ¿cómo sería tener esta utopía Star Trek en lugar de la distopía Matrix?

En términos prácticos, les compartiré brevemente, un par de ejemplos: 1.- A nivel de la empresa, imaginen un mercado de capitales, donde ganan capital a medida que trabajan, y donde su capital los sigue de un trabajo a otro, de una compañía a otra, y la empresa, con quien sea que trabajen en ese momento, es propiedad exclusiva de aquellos que trabajen ahí en ese momento. Entonces todos los ingresos por el capital, a partir de las ganancias, y el propio concepto de trabajo asalariado se vuelven obsoletos. No hay separación entre aquellos que poseen, pero no trabajan en la empresa y los que trabajan pero no son propietarios de la empresa; no más guerra entre el capital y el trabajo; ninguna brecha entre inversión y ahorro; de hecho, no existirían esos imponentes picos gemelos. 2.- En el ámbito de la economía política global, imaginen por un momento que nuestras monedas nacionales tienen un tipo de cambio de flotación libre, con una moneda universal, global, digital, emitida por el Fondo Monetario Internacional, el G-20, y en beneficio de toda la humanidad. Imaginen además que todo el comercio internacional se realiza en esta moneda, vamos a llamarla "cosmos", en unidades de cosmos, con todos los gobiernos acordando pagar a un fondo común una suma de cosmos proporcional al déficit comercial del país, o al superávit comercial de un país. E imaginen que ese fondo se usa para invertir en tecnologías verdes, especialmente en partes del mundo donde la financiación es escasa.

Esto que cuento no es una idea nueva. Es lo que, efectivamente, John Maynard Keynes propuso en su día, en 1944 en la Conferencia de Bretton Woods. El problema es que en aquel entonces no se contaba con la tecnología para llevarla a cabo. Ahora la tenemos, especialmente en el contexto de una esfera político-económico reunificada. El mundo que estoy describiéndoles es al mismo tiempo liberal, en que se da prioridad a las personas empoderadas; marxista, ya que se ha confinado al basurero de la historia la división entre capital y trabajo; y keynesiano, keynesiano global. Pero por encima de todo, es un mundo en el que vamos a ser capaces de imaginar una auténtica democracia.

De ser así, ¿ sería el amanecer del mundo? O por el contrario ¿vamos a caer en una distopía tipo Matrix? La respuesta a esto está en la decisión política que tomemos colectivamente, es nuestra elección, y será mejor que lo hagamos democráticamente. Gracias.

BRUNO GIUSNII: Yanis, tú te describiste como marxista liberal. ¿Cuál es la relevancia del análisis de Marx hoy en día?

YANIS VAROUFAKIS: Bueno, si lo que acabo de decir tiene alguna relevancia, entonces Marx es relevante. Porque la idea de reunificar la política y la económica, si nosotros no lo hacemos, entonces la innovación tecnológica va a crear una caída masiva de la demanda agregada, lo que Larry Summers llamaba estancamiento secular. Con esta crisis migratoria de hoy en día, una parte del mundo desestabilizará no solo nuestras democracias, sino también el mundo emergente que no es precisamente dado a la democracia liberal. Así que, si este análisis es importante, entonces Marx es absolutamente relevante. Pero también lo es Hayek, y es por eso que soy un marxista liberal, y también Keynes, así que por eso estoy totalmente confundido.

BG: En efecto y posiblemente también nosotros lo estamos.  

YV: Si no te sientes confundido, es que no estás pensando, ¿cierto?

BG: Decir eso es algo muy de filósofos griegos.

YV: En realidad, lo dijo Einstein.

BG: Durante tu conferencia mencionaste a Singapur y China, y ayer en la cena con los oradores, expresaste una opinión muy fuerte sobre cómo Occidente mira a China, me gustaría que compartieras eso.

YV: Bueno, hay un alto grado de hipocresía. En nuestras democracias liberales, tenemos una apariencia de democracia, y esto es porque hemos limitado, como decía en mi charla, la democracia a la esfera política, dejando la esfera donde está toda la acción, la esfera económica, en una zona completamente libre de democracia. En cierto sentido, si se me permite ser provocador, China hoy en día está más cerca de la Gran Bretaña del siglo XIX, porque recuerda, que solemos asociar el liberalismo con la democracia, y eso es un error. Históricamente el liberalismo es como John Stuart Mill y John Stuart Mill era particularmente escéptico con el proceso democrático. Lo que estamos viendo ahora en China es un proceso muy similar al que tuvimos en Gran Bretaña durante la Revolución Industrial, especialmente la transición de la primera a la segunda. Castigar a China por hacer lo que Occidente hizo en el siglo XIX, huele a hipocresía.

BG: Estoy seguro de que mucha gente aquí se pregunta sobre tu experiencia como Ministro de Finanzas de Grecia a principios de este año.

YV: Lo veía venir.

BG: Sí. Seis meses después, ¿cómo vez la primera mitad del año?

YV: Extremadamente interesante desde un punto de vista personal, y muy decepcionante, porque tuvimos la oportunidad de reiniciar la Eurozona. No solo Grecia, sino la zona euro, para alejarnos de la complacencia y la negación constante de que hay una falla, una falla masiva en la arquitectura en la Eurozona, que amenaza, masivamente, a la totalidad del proceso de la Unión Europea. Tuvimos una oportunidad basándonos en el programa griego que, por cierto, fue el primer programa en manifestar esa negación, para poner las cosas bien. Desafortunadamente, los poderes de la Eurozona, en el Eurogrupo, optaron por mantenerse en la negación. Pero ya sabes lo que pasa. Es la experiencia de la Unión Soviética. Cuando intentas mantener vivo un sistema económico que arquitectónicamente no puede sobrevivir, a través de la voluntad política y a través de autoritarismo, puedes tener éxito en extenderla, pero cuando se produce el cambio sucede de forma muy abrupta y catastrófica.

BG: ¿Qué tipo de cambio prevés?

YV: Bueno, no hay duda de que si no cambiamos la arquitectura de la Eurozona, la Eurozona no tiene futuro.

BG: ¿Cometiste errores cuando eras Ministro de Finanzas?

YV: Todos los días.

BG: ¿Por ejemplo?

YV: Cualquiera que mira hacia atrás... No, pero en serio. Si hay algún ministro de hacienda o de cualquier otra cosa, que dice al cabo de seis meses en un trabajo, especialmente en una situación estresante, que no se ha equivocado, es gente peligrosa. Por supuesto que cometí errores. El mayor error fue firmar la solicitud para la ampliación de un contrato de préstamo a finales de febrero. Imaginaba que existía un interés genuino por parte de los acreedores de encontrar un terreno común. Y no lo había. Estaban simplemente interesados en aplastar nuestro gobierno, sólo porque no querían tener que enfrentarse a las fallas existentes en la arquitectura de la Eurozona, y porque no quieren admitir que durante cinco años se aplicó un programa catastrófico en Grecia. Hemos perdido una tercera parte del PIB nominal. Es peor que la Gran Depresión. Y nadie de la troika de prestamistas que han impuesto esta política ha reconocido de forma limpia: "Fue un error colosal".

BG: A pesar de todo esto, y a pesar de la agresividad de la discusión, pareces bastante proeuropeo. YV: Por supuesto. Mira, mi crítica a la Unión Europea y a la Eurozona viene de una persona que vive y respira Europa. Mi mayor temor es que la Eurozona no sobreviva. Porque si no sobrevive, las fuerzas centrífugas que se desataron serán demoníacas y van a destruir a la Unión Europea. Y eso sería catastrófico no solo para Europa sino para toda la economía mundial. Somos probablemente la mayor economía del mundo. Y si nos dejamos caer en una ruta de lo posmoderno de 1930, que me parece que es lo que estamos haciendo, entonces será perjudicial para el futuro de los europeos y no europeos por igual.

BG: Definitivamente espero que estés equivocado en ese punto. Yanis, gracias por venir a TED.

YV: Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenid@ a "Luces digitales".
Es un placer tenerte aquí.
¡Gracias por comentar!